miércoles, 22 de diciembre de 2010

Hoy se despierta una parte de mí que estaba escondida, esperando que desaparecieras con todo lo demás. Espejismos del pasado que suenan en el vacio de una furia desmesurada y ruín, que grita los lamentos de las noches grises, de las turbulencias que quedan en cada gramo de amor.
Y hoy solo queda esto, hoy quiero entenderte, hoy quiero saber porque me sacaste de tu vida. Hoy me despertaré con la luz blanca, y haré cosas nuevas, cosas que no hacía antes, y no lo sabrás nunca, ni quiero que lo sepas, porque no seré yo quien te coma el alma, mi referencia no está en tu mirada y seguiré siendo como el mar, hecho de curvas y esperanzas.

martes, 21 de diciembre de 2010

3:27AM

Pienso si sería una excepción que no te fueras igual de rápido que viniste. No me culpes. Solo te pido que me mires y si no me alcanzas corre que espero mientras me persigues. Ya ves que sigo con mis cálculos, formulando una teoría que resuelva la forma de llegar al núcleo de tu mirada, de tus folios, oigo tus alegrías negociando con tus odios. Quiero quedarme algo más cerca que a dos milímetros y medio. 3:27 AM. 4 horas para que me despierte la poca luz, que, sin preguntar, consiga meterse en mi habitación. Imaginar también es vivir, y solo el miedo nos impide dejar nuestras calles, buscamos asesinar lo que nos impide coger las maletas y tirar el móvil por el wáter, decide ahora chica, no esperes que me calme, nos fugamos a otra parte.

David.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

music

When you're young not much matters, when you find something that you care about
and that's all you got. When you go to sleep at night you dream of music,when you wake up is the same thing, you can't skip it. Sometimes when you're young, all the place to go is inside. Music is what I love
take that away from me and I really got nothing.

lunes, 4 de octubre de 2010

ciertamente aplastante


Hay mucha realidad que transformar en ficción y muchos limites que elevar a infinitos, justo al contrario que nuestros viajes ficticios y paisajes idílicos. Sí, de aquellos con los que solíamos conversar.

martes, 28 de septiembre de 2010

Añoranza

Me dijo que quería termina con esto, que no aguanta más, que no puede aguantar la agonía cada día en el que no sabe de mí, en el que no sabe donde puedo estar y de que compañía disfruto. No podía creerlo, la persona que mas había luchado por mi, y mas me había ayudado, se me esfumaba entre las manos, mientras yo no hacia nada para evitarlo. Cada noche en su ausencia pensaba en ella, en el daño que le hacia, sin darme cuenta, pero el daño mayor germinaba en mi poco a poco sin que yo me diera cuenta. Nunca pensaba en ello tanto como ahora, quizás nunca sentí en ese momento lo que siento ahora, por esos recuerdos. Es ahora cuando entiendo que si se puede añorar algo que no hemos tenido, ya que no viví esos grandes momentos como lo que eran.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Algún día iba a pasar


Es una derrota y una victoria, una muerte y una vida. Podría llamarlo también el final de aquella bienvenida. Una conexión especial que tú creaste. Ambos la alimentamos pero se quemó poco a poco, aunque tampoco le dimos mucho voltaje. Nunca había mirado al techo o al cielo con esa tranquilidad, y gracias a ti lo hice, nunca había sentido de esa manera, y gracias a ti lo hice, y decir que tú lo deshiciste seria ir de víctima, volví a liarla de la manera más torpe posible.

Ahora  vuelvo a recordar pero se me queda muy lejos, y la verdad, no me apetece ir. Decía que era una derrota y una victoria, una muerte y una vida, pero déjate de tonterías, es el olvido, la ejecución suave y cruel de un recuerdo, un “ya no vale la pena intentarlo”, pero acabo de escribir esto y…

martes, 21 de septiembre de 2010

Helios

Irradiaba el sol por su piel, deslizándose suavemente por ella, atravesando finamente cada poro. Subiendo lentamente, recorriendo su cuerpo, a la vez que rozaba su belleza natural. Azotaba fuertemente, como aquel fin de, en el que lo vimos aparecer a las tantas. Seguiré subiendo el escalafón que me guie hacia él para poder preguntarle sobre ti; donde te encuentras, si me quisiste o lo harás. Quien sabe puede que los griegos adularan a Helios porque les traía nuevas acerca de sus musas.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Mi dama ardiente

En cierto modo, siempre supe que llegaría, como llega la primavera. Pasaban mis días más oscuros, y con ellos aumentaba mi dolor por su ausencia. Echaba en falta su amor incondicional hacia mí, su dulzura, su alegría ante cualquier adversidad, añoraba sus llamativos ojos azules, pero sobre todo, extrañaba su apoyo categórico. De cierta manera, todo esto lo empezó ella, recuerdo sus palabras como si hubieran sido ayer, y de esto, hace ya mucho tiempo;

- Lo siento, me duele no hacerlo, pero ya hay demasiada gente en esto.

-Pero tú tienes más talento que cualquiera de ellos, eres único, podrías conquistar a quien quisieses si te lo propusieras.

-Yo creo que solo crees en mi porque me amas y sobrevaloras demasiado.

-Sabes? Creo que no te quieres, que no crees en ti, yo creo en ti y sé que vales lo que te estoy diciendo. Inténtalo, solo inténtalo y déjate llevar.

-Tal vez tengas razón, y tenga que intentarlo. Sabes? Quizás, algún día hable de todo esto, y la gente no me crea.

Ella era ardiente, creía en mí como nadie jamás lo ha hecho. Podría abrir mi ático con un susurro, y contestaría un simple gemido. Las llaves se fueron con ella, el candado se cerró, y se oxidó lentamente, para no abrirse nunca más.

lunes, 13 de septiembre de 2010

The finer things

Alrededor levantan sus copas, celebran sus destinos y su suerte. Otros aman al anochecer el cuerpo que les colma, y abren la ventana donde siempre es primavera. Yo ya ni sé en qué momento dejé de escribir la partitura de mi vida. No sé ni donde, ni cuando, perdí el reloj que le ladra a los lamentos. Pero hoy, yo iré donde tú vayas, en tempestad, de noche, mientras me apuntas al alma, y me llevas a este mundo donde no puedo respirar otro amor que no sea este.

Unica

Me había abandonado la única persona a la que yo había querido durante aquel maravilloso tiempo. Mi alma reclamaba dolor y sentimiento. Era con la única persona que podría convivir, ya que no podría querer a nadie con igual magnitud. Los días me pasaban, los ahogaba tristemente como podía, solo en casa, escondido tras alguna botella y unas fotos que pronto quedarían en el olvido. En aquellos tristes momentos, sabía que nunca más podría reconciliar el sueño, pues, habían destrozado mi alma. Ella nunca volvería a mí, acabó con otro, yo sabía que era mejor que él, pero nunca me atreví a explotar con ella, nunca la besé como ella quería, jamás volvería a verla, y esto, me mataría. Cuando pude reaccionar, era demasiado tarde, lo único que me quedaba por hacer, era abrazarla por última vez y desearla toda la suerte del mundo, aunque sabía que ella nunca precisaría de ella.

viernes, 10 de septiembre de 2010

París

Sentía el humo de la repisa, el cable del tocadiscos rodeándome el cuello y ella estirando con fuerza. La había conocido en el barrio de Ruzafa, en la vieja París. Yo acababa de recoger un libro y cuando oyó el título, me buscó a la salida. Buscó conversación y acabamos tomando un café. Me hablaba de tiros y música, de odio, de rabia e inconformidad. Le tiraba Quique, lo poco conocido y el buen soul. Durante horas habló de todo, incluimos cartas, escritos, poetas y cepillo de dientes en el mueble de baño. Yo, acabé cenando en su casa de la forma más inverosímil posible, me había convencido de que tenía buena mano para cocinar, y que nada tenía que ver follar con el amor. Se quitó las botas mientras yo hacía la cena, la cocina estaba ardiendo y ya estaba bajando por la cremallera de su falda. Los platos en la mesa, y luego quería bailar, y si bailaba, no le dejaría ir demasiado deprisa, con la boca decía. Me prohibía a mi otra mano. Se escondía bajo las sabanas, y siempre la encontraba en el fondo de su armario, bajo blusas y ropa interior. Así pasaron los días y los meses, días tras otros entre manías inservibles que le hacían sentir a salvo. Nos vimos varias veces más, nos mandábamos mensajes cortos que nos inflaban las ganas. Siempre nos veíamos entre semana, y le sacábamos brillo a los días sin luz escuchando los 80, mientras follábamos sin pensar en la comida. Habíamos perdido las costumbres. Al final, acabé ahogado en la botella de mis desperdicios, y necesitaba evadirme. Llegó el domingo, y ya quería que fuera viernes.

Uno contra tres


Hasta los huevos de luchar contra esos 3 todos los días, o esas 3, da igual, el caso es que era todos los días. Las noches cada vez se hacían mas largas, el sueño más corto y los sueños más intensos y desconcertantes, todo más siempre más y lo peor es que  me dejaba en menos la mayoría de las veces. Un libro ya no era suficiente, suavizaba algo pero nada.
Pasaba un intervalo de tiempo más que notable, te dabas cuenta cuando ya podías llegar a pensarlo, entonces, como si no tuviese ya bastante, entraba la que faltaba a la habitación.

No llamaba a la puerta ni preguntaba si podía pasar porque sabía de sobra que no le iba a dejar:

-Ya has tenido que venir…qué coño quieres?- decía yo.
- Nada en especial…se está tan bien al lado de  tu cabecita…
- Vete ya.
- Quiero jugar.
-Yo no, he dicho que te vayas.
- Pero si he traído 3 amigos!
- Ya sabes que solo me cae bien uno, los demás los puedo aguantar pero me dan asco. Vete ya.

Me hizo caso, pero se quedaron los 3 ahí, el querer, el poder y el deber. El ruido de sus discusiones me impidió conciliar el sueño durante un buen rato. Ella salió y yo cerré los ojos. 

Puta conciencia.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Soledad

Ahí estaba yo, en la soledad de esa habitación que poco a poco se derrumbaba ante mí, que se encogía poco a poco presionando mi cuerpo entre las 4 paredes que parecían gotear sangre desde el techo. De repente, se iluminó una luz sobre mi rostro pálido y asustadizo. Estaba atemorizado, ante su mirada, perplejo y anonadado, sin saber qué hacer. No podía moverme, no podía apartar la mirada de ella. Quería despertar, pero no me dejaba. Una extraña fuerza me atraía, no podía reaccionar, ni siquiera podía estremecerme del miedo que sentía en ese momento, se escuchó un susurro y entonces todo terminó. Comprendí que era esa extraña sensación de la que hablan; cuando desapareces de la tierra, cuando necesitas hablar con alguien como el comer, cuando necesitas un abrazo para poder seguir adelante, cuando sientes que si no sales de ella, ella te absorberá.

martes, 2 de marzo de 2010

funciones de estado

perdido,

entre escándalos de luces y sonidos

vendido,

porque lo que necesito ahora mismo no se puede comprar

escribo,

por la incertidumbre y tu vaivén psicologico

perdido,

porque quiero palabras y no sé ni cual buscar