Hasta los huevos de luchar contra esos 3 todos los días, o esas 3, da igual, el caso es que era todos los días. Las noches cada vez se hacían mas largas, el sueño más corto y los sueños más intensos y desconcertantes, todo más siempre más y lo peor es que me dejaba en menos la mayoría de las veces. Un libro ya no era suficiente, suavizaba algo pero nada.
Pasaba un intervalo de tiempo más que notable, te dabas cuenta cuando ya podías llegar a pensarlo, entonces, como si no tuviese ya bastante, entraba la que faltaba a la habitación.
No llamaba a la puerta ni preguntaba si podía pasar porque sabía de sobra que no le iba a dejar:
-Ya has tenido que venir…qué coño quieres?- decía yo.
- Nada en especial…se está tan bien al lado de tu cabecita…
- Vete ya.
- Quiero jugar.
-Yo no, he dicho que te vayas.
- Pero si he traído 3 amigos!
- Ya sabes que solo me cae bien uno, los demás los puedo aguantar pero me dan asco. Vete ya.
Me hizo caso, pero se quedaron los 3 ahí, el querer, el poder y el deber. El ruido de sus discusiones me impidió conciliar el sueño durante un buen rato. Ella salió y yo cerré los ojos.
Puta conciencia.
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