martes, 21 de septiembre de 2010
Helios
Irradiaba el sol por su piel, deslizándose suavemente por ella, atravesando finamente cada poro. Subiendo lentamente, recorriendo su cuerpo, a la vez que rozaba su belleza natural. Azotaba fuertemente, como aquel fin de, en el que lo vimos aparecer a las tantas. Seguiré subiendo el escalafón que me guie hacia él para poder preguntarle sobre ti; donde te encuentras, si me quisiste o lo harás. Quien sabe puede que los griegos adularan a Helios porque les traía nuevas acerca de sus musas.
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